La música es una purasangre bellísima,
un volcán de deseo
que te hace hervir la sangre
y hasta perder el sentido.
(…)
No importa cuánto la conozcas,
siempre hay más que aprender;
una aventura sin fín; cada día parece nueva.
La música es una mujer
de cuyos labios ansías escuchar:
“Nadie me hace sentir lo que contigo siento”.
Pero ya has caído en su trampa,
pues es ella la que siempre te transporta.
(…)
La chica con los pechos al aire…
Te encanta verla moverse,
pero por mucho que te esfuerces,
no hay nada que hacer con ella.
Cuando no la escuchas,
la añoras desesperado.
Y cuando la abrazas,
sueñas con poder besarla.
La Música Es Mi Amante, Duke Ellington, Memorias.
Mikel
